Hay una voz interior que con algunas personas es implacable: la que dice “no es suficiente”, “lo podrías haber hecho mejor”, “los demás sí pueden”. Quizá te exiges muchísimo, te cuesta decir que no, te comparas todo el tiempo o pones tus necesidades siempre al final. Por fuera puede que te vaya bien; por dentro, rara vez te sientes en paz contigo.
La autoestima no es “creerte mejor que el resto” ni andar repitiendo frases positivas. Es la relación que tienes contigo misma, y —buena noticia— no es algo fijo: se puede trabajar y cambiar, también en la adultez. En Chile, una encuesta a más de 2.700 mujeres encontró que el 88% desearía valorarse más a sí misma: no estás sola en esto.
Acá no vamos a “subirte el ánimo” con clichés. Vamos a entender de dónde viene esa autocrítica y a construir, de a poco, una manera más amable y realista de mirarte.
La baja autoestima casi nunca se presenta con ese nombre. Suele verse así:
Autocrítica dura: un “crítico interior” que minimiza tus logros y agranda tus errores.
Complacer y no poder decir que no: miedo a decepcionar, a que se enojen, a no ser querida.
Autoexigencia y perfeccionismo: sentir que tienes que hacerlo todo impecable para “merecer”.
Compararte constantemente y salir siempre perdiendo.
Ponerte al final de la lista: postergar lo tuyo, sentir que no tienes derecho a ocupar espacio.
Estas señales suelen ir de la mano con ansiedad, con el ánimo bajo o con dificultades en las relaciones. Mirarlas no es para juzgarte más, sino para empezar a soltar el peso.
Desde un enfoque integrativo, combinamos trabajo en el presente con la comprensión de tu historia:
Identificar las creencias de fondo (“no valgo”, “no soy suficiente”) y las reglas exigentes que las sostienen, con herramientas cognitivo-conductuales.
Entender el origen: muchas veces esa autocrítica se aprendió temprano, en los primeros vínculos. Entenderlo no es culpar a nadie, es dejar de cargarlo como verdad.
Cultivar la autocompasión: tratarte con la amabilidad que le darías a una amiga, una base de autovalía más estable.
Recuperar tu voz: poner límites, pedir, elegir desde lo que tú quieres.
“No se trata de volverte otra persona, sino de dejar de ser tu peor jueza.”
La autoestima se construye con el tiempo, no con un clic. No prometo plazos ni resultados garantizados: lo que sí puedo ofrecerte es un trabajo con base en evidencia y un acompañamiento sostenido.
La mayoría de las personas logra, de a poco, una relación más amable y firme consigo misma. Vamos a tu ritmo, sin saltarnos pasos.