Terapia de duelo

Aprender a vivir con la ausencia, sin que nadie te apure

Perder duele, y no hay un tiempo “correcto”. Terapia de duelo para acompañarte a tu ritmo —muerte, separación o cambios—, online o en Las Condes y Ñuñoa.

Cuando pierdes a alguien o algo importante, el mundo se reorganiza de golpe. Hay olas: ratos en que puedes seguir y, de repente, otros en que el dolor te toma entero. Quizá te dicen “tienes que estar bien” o “ya pasó tanto tiempo”, y eso pesa todavía más. O quizá sientes culpa por reír, o un alivio que no sabes cómo nombrar.

Quiero decirte algo importante: el duelo no es una enfermedad ni algo que haya que “superar” en un plazo. Es una respuesta humana y normal a la pérdida, y cada uno la vive a su ritmo. No se trata de olvidar ni de “pasar la página”, sino de aprender, de a poco, a vivir con la ausencia y a darle un lugar distinto a quien o a lo que ya no está.

Aquí tienes un espacio seguro para sentir sin que nadie te apure.

Cómo se manifiesta

Cómo se vive el duelo

El duelo se vive en muchos planos, y casi nada de lo que sientas está “mal”:

En oleadas: el dolor llega y se va; conviven los días buenos y los muy difíciles.

En el cuerpo: cansancio, opresión en el pecho, sueño y apetito alterados.

Culpa y alivio: sentir alivio (sobre todo tras una enfermedad larga) o culpa por disfrutar es común y esperable.

“Estoy bien y de repente no”: oscilas entre enfrentar la pérdida y seguir con la vida cotidiana. Eso es justamente lo adaptativo.

La mayoría de las personas elabora su duelo con su propia red, sin necesidad de tratamiento. Conviene buscar acompañamiento cuando el sufrimiento no cede con los meses, te impide funcionar, aparece un aislamiento sostenido, o hay pensamientos de muerte.

Cómo te acompaño

Acompañar, no acelerar

Trabajando en conjunto, puedo acompañarte a vivir tu duelo, desde un enfoque integrativo y sensible, eso suele significar:

Jenny Cabello Palma, psicóloga Integrativa

despedidas que no alcanzaron a ocurrir, conversaciones pendientes, ambivalencias.

Reorganizar la vida cuando todo cambió: roles, rutinas, identidad sin esa persona o esa etapa.

Darle un lugar al vínculo: no se trata de borrar, sino de transmutar la forma en que sigues conectada.

Qué esperar del proceso

No hay un tiempo “correcto”

No hay un tiempo “correcto” ni plazos que prometer. El objetivo no es dejar de extrañar, sino que el dolor deje de organizar toda tu vida: poder recordar con menos sufrimiento y volver a habitar el presente.

Vamos a tu ritmo, respetando cada etapa, sin forzar “superaciones”.

Preguntas frecuentes

Lo que más me preguntan

No hay un tiempo exacto: depende del vínculo, de la pérdida y de tu red de apoyo. Lo importante no es el calendario, sino si poco a poco recuperas la capacidad de vivir.

Sí, muy normal. Sentir alivio (sobre todo tras una enfermedad larga) o culpa por disfrutar no significa que quisieras menos a esa persona.

La mayoría lo elabora con su propia red. Conviene buscar ayuda si el sufrimiento no cede con los meses, te impide funcionar, hay aislamiento prolongado o pensamientos de muerte. Pedir ayuda no patologiza tu pena.

Claro. Una separación es un duelo real: pierdes a la persona y también los proyectos y la vida en común. Se puede acompañar en terapia.

No. Son un modelo histórico, no una secuencia fija. El duelo no es lineal: avanza en oleadas, con altibajos.

Sí, online y presencial en Las Condes y Ñuñoa. Emito boleta; con la Ley 21.331 la salud mental se cubre igual que la física y el monto depende de tu plan.

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Por Jenny Cabello Palma, psicóloga Integrativa · 17 años de experiencia